La SELAI surgió de la mano de una técnica: el llamado virtual. El uso de internet para las movilizaciones virtuales, representacionales y, aunque no lo deseábamos, quizás espectaculares, priorizaba la imagen por encima de la efectividad de las acciones.
Esta forma de construir redes usando la tecnología queda al descubierto con la masificación de los usos de la red social. Nuestro proyecto de red ha ido mutando en favor de la rehabilitación del tejido social, de las relaciones físicas y de la comunicación y la acción directa.
La Selai en Barcelona se gestó con voluntad de crear redes, unas redes que han terminado circunscribiéndose a un “evento” anual, inscrito en el circuito “artístico alternativo”, que queríamos evitar, mientras las redes y sus continuidades se construían en otro lugar y con otro modo de hacer.
Los componentes de la Asamblea Disolvente no suscribimos las siglas2 y ya no arrastramos las preguntas de la primera edición de la SELAI en Barcelona:
¿Cómo representar Latinoamérica en una semana?
¿Cómo representar una independencia?
¿Cómo representarnos desde/hacia/con este lugar?
Sin menospreciar los gestos representacionales, el proceso del trabajo colectivo nos ha llevado a priorizar una construcción que deshabilita la ley del nombre en favor de la vital multiplicidad del kaos creativo, anticapitalista, cotidiano, dislocante.
El mismo hecho de que se circunscriban en unas siglas: una semana, un tiempo, un arte, un lugar, un no-lugar y una supuesta independencia, nos llevó a desbordar las siglas en una serie de prácticas sostenidas en el tiempo. Toda sigla y todo nombre tiene contexto y si seguimos atrapados en la seducción de problematizar, de instalar el conflicto, entonces nos olvidamos de crear, cuando la creación autogestionaria y anticapitalista es lo que queremos.
Todo ha sido un proceso en el que las formas representacionales se transformaron en una mueca, un corsé problemático. La pregunta del arte y la política devino en lo social, en la confirmación de hacer lo social más allá de la semana de la Selai. Cuando el cuestionamiento del Quién seduce a quién se prolonga en el tiempo: o nos seduce transformándonos en la pregunta eternizada, estetizada, o se disuelve la pregunta llevándose todo consigo. Pero, ¿a qué todo nos referimos?: a la falsa totalidad planteada desde las especialidades del conocimiento (como el arte) y a los pseudo-acontecimientos (pues el acontecimiento por excelencia es la revolución).
Al plantearnos la convocatoria para este año, pensamos en los llamados bicentenarios de los estados nación de Latinoamérica, en cómo romper, boicotear, sabotear juntos la marca registrada, la autorrefundación del capital. Necesitamos mucho más que una semana y mucho más que una forma, que un discurso, para enfrentar la introyección de la miseria, la vivencia de la injusticia social en el día a día, la mercantilización de las relaciones sociales, la reconversión de nuestros sentimientos en marcas registradas por la multinacional de turno; y es en este contexto donde seguimos luchando.
¡Salud y anarkía!
1 La Asamblea Disolvente surge como una respuesta colectiva frente al creciente agenciamiento capitalista del nombre en la cultura, proponiendo la disolución de la firma (del nombre, de la marca) o su mutación en favor de emergencias de afinidad política.
2 SELAI fue recuperada por la puesta en escena de sus siglas, no consiguió romperse a sí misma. La sigla como disparador en vez de dispararse tendió a encerrarse, por eso la rompimos desbordándola en el tiempo.
1 comentario:
muy bien, muy bien amigos
procesos diferentes en contextos diferentes, por eso se ha hablado del rizoma y del modelo descentrado, cierto? lo bonito es compartir los procesos y por eso festejo la carta.
un abrazo
pd es chistoso, que coincidamos en, la disolución ustedes, la desintegración nosotros de un colectivo de_forma
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